La investigación literaria
- Itxaso Mijangos Berdeal
- 2 dic 2025
- 3 Min. de lectura
Cuando hablamos de investigación literaria, seguramente imaginamos a alguien hundido en una pila de libros antiguos, un lápiz en la mano… o quizá a alguien que no ha entendido que la “verdadera” investigación es científica. Hoy te propongo sumergirte en el mundo de la investigación que absorbió mi alma durante mis dos años de máster.
Pero entonces, ¿qué es la investigación literaria? Es sobre todo un proceso de indagación: comprender cómo funciona un texto, qué dice, qué transforma y cómo se inscribe en una cultura determinada. Es un trabajo que combina análisis, historia, interpretación y mucha curiosidad.
La investigación en un máster
Investigar en literatura significa elegir un tema que te apasione y desmenuzarlo como nadie lo ha hecho antes. En mi máster, los temas eran muy variados: yo escogí la literatura medieval, pero otros se centraron en la escritura de las mujeres durante el siglo XIX, mientras que otros investigaron la fantasía en la literatura juvenil contemporánea.
A la hora de escoger un tema, no basta con leer textos y detallarlos en un TFM de cien páginas. Hay que plantear una problemática, explicar por qué tu tema merece ser leído. Hay que demostrar a profesores que llevan treinta años investigando que tú, joven estudiante de veinte años, puedes aportar una mirada nueva y una crítica innovadora sobre un tema visto y revisto (ironizo… pero no miento).
Mi tema: las ficciones medievales de personajes históricos
En mi proyecto de máster, me sumergí en un tema poco común (solo dos en mi clase escogimos la época medieval): la manera en que la literatura transforma a personajes históricos en figuras romanescas. Al estudiar estas transformaciones de lo real a lo ficticio, quise entender cómo el imaginario medieval reinventa figuras reales para convertirlas en modelos, advertencias, héroes o incluso símbolos políticos.
Este trabajo me llevó a explorar:
crónicas medievales;
novelas y relatos épicos;
reescrituras sucesivas de un mismo personaje a lo largo de los siglos;
los matices entre lo que la historia afirma… y lo que la literatura hace con ello.
Concluí que la historia es lo que hacemos de ella. Y que si conocemos mejor a un rey Arturo, que sigue los consejos de un Merlín casi como un Harry Potter medieval, que al Arturo rey guerrero (que probablemente nunca existió), quizás la literatura tenga más poder del que le concedemos.
Por qué adoré mi investigación
Pude pasar dos años estudiando un tema que me apasiona, leyendo investigaciones anteriores y conversando con otros investigadores.
Me cautivó la libertad creativa de los autores medievales: toman una figura histórica y la transforman, la desplazan, le inventan episodios, a veces le dan una voz que nunca tuvo. El resultado no es ni historia ni pura invención: es un territorio híbrido, un espacio donde lo auténtico y lo ficticio se encuentran. Me encantó comprender que la ficción puede servir para cuestionar el poder, la memoria y los valores de una sociedad. También fue fascinante aprender a detectar cómo un mismo personaje puede convertirse en héroe, traidor o mártir según las necesidades de la época.
Lo que me enseñó esta investigación
Este proyecto me mostró que la literatura nunca es “simple entretenimiento”. Moldea nuestra manera de entender la historia, de comprender las figuras del pasado y de construir relatos colectivos. Al trabajar sobre estos personajes medievales transformados por la ficción, me di realmente cuenta del poder que tienen los relatos para dar vida (o inventarles una) a personas que realmente existieron. Pero también comprendí que toda literatura, por poco política que quiera ser, adopta inevitablemente una postura. Nuestras lecturas contemporáneas son tan importantes como los clásicos, y la “subliteratura” no es más que un cliché de quienes no saben ver en los textos recientes un reflejo de la sociedad distópica que nos rodea.
Para terminar…
Investigar en literatura es aceptar entrar en un diálogo entre textos, épocas e imaginarios. Y en el caso de las ficcionalizaciones medievales, es descubrir una Edad Media que cuenta la historia a su manera, no para engañar, sino para comprender mejor lo que sus propios desafíos necesitaban expresar.
Esa aventura intelectual, en la frontera entre lo real y lo imaginario, es lo que hizo que mi proyecto de máster fuera tan apasionante.
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